sábado, março 25, 2006

Endogamia nas universidades promove fuga de cérebros e o atraso do País

A endogamia é o processo que conduz à contratação de docentes da mesma instituição. Para assegurar a endogamia usam-se, frequentemente, duas de três estratégias. Primeiro, perfila-se o concurso de acordo com o currículo do candidato previamente escolhido. Segundo, abre-se o concurso divulgando-o o menos possível. Terceiro, preparam-se, cuidadosamente, armadilhas administrativas que permitam desqualificar os candidatos indesejáveis, ou seja, os que por mérito próprio teriam a possibilidade de destronar o candidato da casa numa avaliação curricular independente.

Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades e a endogamia – antes encarada como sendo normal e mesmo legítima – é, actualmente, considerada, pela maioria dos fazedores de opinião, de indesejável. Por este motivo, os concursos, cuidadosamente redigidos para favorecer um currículo predeterminado, são, hoje, menos frequentes, dando-se preferencia às mais discretas armadilhas administrativas.

Recentemente tive ocasião de testemunhar um exemplo requintado de promoção de endogamia por parte da Universidade de Lisboa. Os concursos desta universidade, divulgados na página de “ofertas de emprego” da Fundação para a Ciência e Tecnologia, ao contrário da prática adoptada, por exemplo, pela Universidade de Coimbra, não oferecem indicações precisas sobre o procedimento administrativo a seguir para as candidaturas. Estes anúncios dão margem de manobra para todo o tipo de artimanhas administrativas conducentes à exclusão dos candidatos indesejáveis. Por curiosidade resolvi testar a minha especulação e enviei o meu currículo acompanhado de uma carta em que manifestava o desejo de ser considerado para o referido concurso. Foi sem surpresa que recebi uma carta da Reitoria da Universidade de Lisboa informando-me que a minha candidatura teria sido desqualificada por não ter sido acompanhada da “minuta de candidatura”. A dita “minuta”, que não se encontrava referida no anúncio do concurso, nem estava acessível em registo electrónico, não é mais que um papel onde se preenchem os espaços em branco, com o nome próprio, filiação e referência ao concurso. Aparte a filiação, que julgo ser um elemento desnecessário para tais concursos, a minha carta de candidatura possuía todos os elementos solicitados pela minuta. É difícil não concluir que a Universidade de Lisboa, ao nível da própria reitoria, encoraja a endogamia nos concursos públicos para contratação de docentes.

Este procedimento contrasta com os concursos nas melhores universidades do mundo. Nestas universidades não só não são requeridas minutas, como se pede aos candidatos que preparem uma carta (formato livre) onde se explicita a estratégia científica, pedagógica e de captação de fundos que o candidato propõe implementar se for contratado pela universidade. Ou seja, troca-se o procedimento burocrático (arauto defensor da mediocridade) por um procedimento inteligente (arauto defensor do mérito).

Infelizmente o exemplo que decorre da minha experiência com a Universidade de Lisboa (supostamente entre as melhores do País o que prova que “quem tem olho em terra de cegos...”) é apenas um entre muitos. Não deixa de ser sintomático que o País que gasta milhões de euros na formação avançada de jovens, nas melhores universidades do mundo, lhes feche depois a porta recorrendo aos pequenos artifícios da burocracia. Nos mais de doze anos que frequentei universidades e centros de investigação no estrangeiro conheci inúmeros Portugueses, financiados pela FCT, que, actualmente, possuem formações académicas e currículos científicos excelentes. Salvo raras excepções, a maioria não regressa a Portugal não porque não o deseje mas porque as portas do primeiro emprego estão cuidadosamente seladas por quem julga que o “direito” ao trabalho é prerrogativa de quem trocou as oportunidades de formação oferecidas pela FCT pela proximidade aos pequenos centros de poder nas universidades Portuguesas.

Não há plano tecnológico, estratégias de Lisboa, e protocolos com o MIT que resistam a uma burocracia cuidadosamente arquitectada para defender os interesses da mediocridade instalada. Assim, não vamos lá.

Texto publicado em primeira mão na rede interna da Oxford Portuguese Society
Publicado também no Ciência Hoje
E no portal Reformar a Educação Superior

Outro texto interessante de Orlando Lourenço
Um exemplo de como funcionam as coisas nos EUA, ver texto de Michael Athans

12 comentários:

Anónimo disse...

Todo queda en casa
GABRIEL TORTELLA
Gabriel Tortella es catedrático de la Universidad de Alcalá, premio de Economía Rey Juan Carlos 1994.

Qué tiene de malo la endogamia universitaria? ¿No es bueno que a medida que a un departamento se sumen nuevas generaciones sean los allí formados los que recojan el testigo, bien compenetrados con el ambiente y los métodos de trabajo? La respuesta categórica es 'no'. No hay endogamia buena y endogamia mala: la endogamia universitaria es toda mala en cualquier caso.
Tampoco hay incesto bueno e incesto malo, aunque se pudiera argumentar que nada mejor que dos hermanos, o madre e hijo, o hija y padre, para constituir un matrimonio bien avenido. Al fin y al cabo, comparten valores, costumbres y genes.

La endogamia es mala porque no se puede ser buen universitario sin haber trabajado en centros distintos, a ser posible bien alejados geográfica y científicamente. La enclaustración monacal estará muy bien en el mundo de la mística, pero no en el de la ciencia. Un buen universitario no puede adolecer de lo que Bertrand Russell llamaba 'el dogmatismo de los que no viajan'. Existe además el peligro de las fidelidades personales. El profesor que lo debe todo a su maestro no es un verdadero universitario, y existe el peligro de que carezca de verdadera independencia de juicio, que es más importante en la Universidad que la simple acumulación de saber. Por eso están consagrados en el mundo académico los intercambios, los sabáticos y demás instrumentos de ampliación de horizontes científicos. Y también por eso, el artículo 37 de la LRU establece que no podrían concursar a plazas de profesor titular quienes hubieran estado contratados más de dos años en la propia universidad convocante de la plaza. El precepto está redactado de manera muy débil y admite excepciones que, por supuesto, han dado lugar a toda clase de corruptelas. Pero la motivación es la correcta.

Incentivos perversos. Sin embargo, el propio mecanismo de la ley ha creado toda una serie de incentivos perversos que favorecen la endogamia. No es sólo el amiguismo, tan arraigado en la sociedad española; hay también motivos políticos y económicos. Si una oposición la gana el candidato de fuera, el de casa permanece en su puesto (¿quién despide a la pobre víctima, uno de los nuestros?), y donde había que pagar un sueldo, ahora hay que pagar dos.

Por otra parte, si al rector se le ocurriera la locura de intentar que la oposición no estuviera amañada en favor del candidato de casa, por ejemplo, nombrando a los miembros de la comisión con arreglo a la ley (es decir, con 'criterios objetivos y generales' que 'garanticen la igualdad de condiciones de los candidatos', no permitiendo, por tanto, que los designe el de casa, como se hace ahora), se encontraría con dos graves problemas: el primero, económico, que ya hemos visto; el segundo, el político. Porque un rector que hiciera la quijotada de imponer la ley y la ética por encima de los chalaneos de los departamentos iba a durar muy poco en su puesto, al haberse granjeado la enemiga de los barones departamentales, los 'grandes electores'. A esta abyecta dependencia de los rectores con respecto a las camarillas la llaman los interesados 'autonomía universitaria'.

La consecuencia de este mecanismo aberrante es que los mediocres logran los puestos y los buenos investigadores pasan a enriquecer las universidades extranjeras, más flexible e inteligentemente organizadas. Apenas hay ningún campo científico hoy donde se pueda ser competente sin haber hecho estudios en una universidad anglosajona, escandinava o germana. Pero los que cometen la temeridad de intentar superarse ponen en gravísimo peligro su carrera en España: su puesto quedará casi invariablemente ocupado por el calientasillas que se queda a repetir un programa y trabajarse a los caciques. La prueba de esto es que nueve de cada diez puestos se han cubierto en las universidades españolas con candidatos locales. En ningún otro país donde se recopilen estadísticas de este tipo es tan alta la endogamia. En Estados Unidos, en concreto, la proporción viene a ser la inversa: sólo un 10% de los profesores se recluta en casa. Estas cifras son conocidas y contribuyen al desprestigio internacional de nuestras universidades. Huelga decir que la endogamia defrauda a estudiantes y contribuyentes y lastra nuestro futuro intelectual y económico.

Soluciones. ¿No hay salida? Puede haberla. Una solución de la que se habla mucho estos días es la 'habilitación', el requerir un examen nacional (o estatal), sustraído de los trapicheos locales, que 'habilite' a los candidatos. Las universidades sólo podrían contratar a profesores habilitados. Esta solución, de inspiración alemana, se viene discutiendo aquí desde hace muchos años. A los beneficiarios del sistema endogámico, la habilitación les parece un atentado a la sacrosanta autonomía. Es un sofisma: están defendiendo sus fuentes de poder. La pretendida autonomía universitaria no se da en España, donde el 80% de los ingresos de la universidades proviene de subvenciones estatales en función del número de estudiantes, y no de la calidad de los centros. Con este sistema, la Universidad de Harvard obtendría mucho menos apoyo estatal que cualquier monstruo masificado, porque tiene pocos estudiantes. Con este sistema, una universidad no se ve perjudicada por tener un claustro de mediocres, y cuanto más autónoma, es decir, cuanto más sujeta a los intereses de los caciques departamentales, mayor será su coeficiente de mediocridad.

La habilitación debiera ir complementada por un sistema de subvención a las universidades que estuviera relacionado con su calidad. Hay muchos indicadores de calidad que se podrían combinar, pero los méritos científicos de los profesores constituyen quizá el más importante. En España funciona desde hace más de diez años una Comisión Evaluadora de la Actividad Investigadora del profesorado cuyos informes podrían perfectamente utilizarse como indicador de la excelencia universitaria. Quizá si percibieran claras ventajas económicas en contratar buenos profesores comenzaran las autoridades académicas a exigir que se aplicaran la ley, la lógica y la ética en la selección del profesorado.

Anónimo disse...

... onde há burocracia... há corrupção, e quer queiramos quer não, não boa ou má corrupção !

Anónimo disse...

Cconcordo com o post original.
Deixei a faculdade, onde fiz a minha licenciatura, há cerca de 10 anos. Posteriormente fiz o mestrado noutra escola. Ganhei imenso com esta mudança!
Infelizmente tenho má opinião das duas faculdades por onde passei, se calhar uma das causas é a endogamia, relfexo do corporativismo que se encontra tanto pela nossa sociedade, a "sociedade de quintais".

Também não sou contra a que a pessoa fique no seu quintal. Mas devem ser escolhidos os melhores, sendo que um dos factores curriculares a ponderar é o conhecimento de outras experiências.

Rui disse...

belo texto, ainda bem que ainda há gente a por o dedo na ferida

Anónimo disse...

A Academia Portuguesa teima em premiar os espíritos amestrados, dependentes, conciliadores e pachorrentos, não haja dúvidas, porque são sempre esses que "ficam". Quem ganha com isso? EUA, Reino Unido, Austrália, Canadá, Alemanha, França, Espanha... Alguém falou em choque tecnológico? É também necessário um choque ético! Como? Com júris externos independentes e com total transparência nos processos de selecção. Continuamos a ter o País que merecemos. Quo Vadis Portugal?

AG

Rita disse...

Olá Miguel
Parabéns pelo que escreveu e pela forma clara como o fez. É uma das coisas que mais me angustia em Portugal.
De momento encontro-me a acabar a minha licenciatura em Biologia na SLU (Uppsala, Sweden) e apesar de não ter queixas de 'comportamentos endogâmicos' na universidade portuguesa de onde parti, a Lusófona, temo que a licenciatura e investigação em Biologia nessa instituição sejam pequenas de mais para poder ter algum peso na mudança das coisas.
Tenho visto amigos e colegas que acabaram o curso nos anos anteriores receberem respostas negativas aos concursos com as desculpas mais disparatadas. É, no mínimo, revoltante.
Por isso é que nem o curso acabei em Portugal, e quero fugir de lá a 7 pés...
Mais uma vez, parabéns pelo que escreveu, e OBRIGADO!

Miguel B. Araujo disse...

Gostaria de agradecer a todos os que enviaram comentarios publicos e privados a esta mensagem. Muitos deles relatando experiencias tao, ou mais, repulsivas do que a foi descrita neste e noutros blogs. Penso que so' uma grande manifestacao de repudio pode fazer com que estes pequenos cancros da nossa sociedade sejam lentamente alterados.

Para mim pouca diferenca fara' pois vou estando cada vez mais ancorado a outras paragens. Mas custa-me ver as geracoes que se seguem a sofrer dos mesmos desmandos por parte de pessoas que pouco fazem que nao seja ajudar a manter este Pais nas trevas.

Continuarei a escrever sobre o tema, usando de todos os meios de divulgacao ao meu dispor.

Mais uma vez obrigado a todos.

Emília Araújo disse...

Acho que pouca gente acordou para o problema: os que sabem que dificilmente tem solução já tocaram em debandada, foram ou estão a pensar ir embora; os que querem ficar, sobretudo os que ainda vêm no sistema uma boa forma de se recompensarem pelo que não fizeram nem deixaram fazer, colaboram, compactuam e desvalorizam o que alguns dizem sobre o assunto.
Estão a mudar as "formas" das licenciaturas, dos mestrados e dos doutoramentos. As políticas internacionais "puxam" no sentido da definição de redes, da valorização da especificidade da investigação, da avaliação sobre a qualidade de todo o trabalho feito. Do ponto de vista formal, desaparecem os "reinados" das disciplinas, os mentores e patronos dos mestrados e das linhas e incentiva-se à colaboração institucional e à distribuição do trabalho (por exemplo, orientações de mestrado e de doutoramento) pelos vários membros das unidades, de preferência havendo colaboração com outras universidades, do país ou do estrangeiro. Definem-se regras de avaliação do trabalho científico... MAS, em vez de se acertarem lógicas simples de administração do trabalho científico, da investigação e da potenciação de redes ... as realidades tendem a permanecer apegadas às mesmas lógicas do pequenino, apertadas às dependências pessoais (vê lá se dás um jeito aos critérios) medidas por infindáveis promessas sobre o número de orientandos que um pode passar ao outro, mesmo que não seja da área temática, mesmo que grande parte daqueles orientandos ande, depois, a leste do paraíso. Mais uma vez, uma lógica invertida: fazem-se programas de doutoramento e de mestrado à medida dos patronos; conquistam-se os alunos e, depois, debate-se o tema e a sua pertinência, troca-se de "alunos" como produtos no mercado em prol de um curriculum em papel. Que perspectivas para os mais novos? Mais uma vez, duas "à la Darwin":ou se ajusta ou sai... pena é que muitos dos ajustados sejam os da geração mais nova...trágica vida é esta..

Emília Araújo disse...

Quero dizer, "ainda vêem"

Anónimo disse...

Deves pensar q tás na Universidade de Évora pq és o Darwin do século XXI...

É preciso ter lata...

Miguel B. Araujo disse...

Além de covarde e vazio de conteúdo, o anónimo anterior está mal informado. As minhas filiações profissionais não são com a Universidade de Évora mas com as universidades de Oxford e Copenhaga; além de ser investigador do CSIC.

E se não estou em Évora não é porque tenha alguma pretensão de superioridade face a esta, ou qualquer outra universidade Portuguesa. É porque esta e outras universidades continuam tolhidas por regras de funcionamento que se eternizam com o beneplácito de pessoas que, como aquela que sob o anonimato aqui se esconde, defendem e exercem todo o tipo de inanidades e imoralidades nas universidades Portuguesas.

Miguel B. Araujo disse...

E o debate continua... em Espanha:

http://www.elpais.es/articulo/educacion/Hoy/ti/manana/elpedupor/20061030elpepiedu_1/Tes/

Hoy por ti, mañana por mí

Endogamia es una palabra que no gusta en la Universidad, pero es la que se usa tradicionalmente para dar a entender que la selección de profesores para elevarlos a funcionarios de por vida no es lo transparente que
debiera, sino que se utilizan subterfugios académicos que favorecen al candidato previamente elegido, que no siempre es el más valioso.

El diccionario de la Real Academia recoge en sus dos primeras acepciones los siguientes significados de endogamia: "Práctica de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca". "Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos
al propio grupo o institución". Las dos podrían valer para definir lo que ha venido ocurriendo durante años en la Universidad española, porque ya no es sólo que se prefiera al candidato de la casa sobre el que viene de fuera, sino que, a veces, se encuentra a más de un miembro de la misma familia en algunos departamentos académicos.

Desde 1983, dos leyes han regulado el acceso de profesores a la
Universidad. Aquel año se aprobó la Ley de Reforma Universitaria, conocida por sus siglas, LRU. Establecía tribunales de cinco miembros en los que dos de ellos salían de la propia Universidad que convocaba la plaza. Los
tres vocales restantes se elegían por sorteo entre los profesores o
catedráticos de esa disciplina en toda España. El aspirante debía tener tres votos y ganaba su plaza. El sistema no dio los resultados previstos de transparencia, hasta el punto de que se acuñaron frases como "ligar el trío", es decir, conseguir un tercero entre los miembros elegidos por sorteo para que sumara su voto a los dos de la Universidad: de esa forma
salía el candidato seleccionado previamente por la casa. ¿Cómo se ligaba el trío? Se acuñó otra frase para eso: "Hoy por ti, mañana por mí", es decir, tú votas a mi candidato, y cuando tú necesites mi voto, lo tendrás.
La Universidad tenía así manos libres para colocar a los suyos e impedir el paso a los que no le gustaban.

"En 1992, un boletín informativo del Consejo de Universidades hablaba de un 100% de endogamia", recuerda el letrado y profesor de Derecho Financiero José Luis Martín Moreno. Ese dato lo tuvieron muy en cuenta los
políticos, entonces gobernaba el PSOE, para tratar de reformar este
sistema. "Cuando ocuparon la cartera de Educación Javier Solana y Alfredo Pérez Rubalcaba ya hubo intentos de limitar la capacidad decisoria de la Universidad convocante, así estaba escrito en sus proyectos, pero se cruzaron las elecciones y aquello no fraguó", explica Martín Moreno.

"Hace tan sólo cinco años, en septiembre de 2001, la enmienda de texto alternativo presentada por la hoy vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, contra el proyecto de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) del PP seguía apostando por reducir a uno el número de
vocales que designa a dedo la Universidad convocante", asegura Martín Moreno.

Pero el proyecto del PP siguió adelante y estableció un examen nacional en el que un tribunal de siete miembros elegidos por sorteo debía habilitar a los profesores candidatos antes de concursar a las plazas que convocara la
Universidad. Los rectores pidieron aquel año, antes de que entrara en
vigor ese sistema, la convocatoria de unas 10.000 plazas, muchas más de las que solicitaban anualmente. El Gobierno del PP dijo que lo hacían para eludir el nuevo sistema, más complejo, antes de que se pusiera en marcha.

Desde las universidades contestaron que era la previsión lógica por los tres años que tardaría el nuevo sistema en ponerse en marcha y que las
plazas ya estaban presupuestadas con antelación. Pero las cifras son
tozudas. Entre 2002 y 2006, las universidades han solicitado 2.127 plazas, muy lejos de las 10.000 previstas para tres años. Para cubrirlas con cierto margen de maniobra se convocaron a su vez 3.923 plazas de habilitación para los profesores que quisieran después concursar. Cabe la
posibilidad de dejar desierta alguna de estas plazas si el candidato habilitado no gusta al tribunal académico. Y también puede que la plaza la
consiga, entre los habilitados y acreditados (según el puesto al que se accede), el que tenga menos títulos.

Son algunos de los fallos que detectan en la LOU del PP los
universitarios, que no acaban de ver el sistema transparente. Por no
hablar de lo costoso y lento que resulta organizar los tribunales de
habilitación nacional, que además desplazan de sus puestos en las aulas a muchos profesores durante demasiado tiempo.

Cuando el PSOE ganó las elecciones, cumplió su promesa de reformar esa ley, que sacó a la calle en protesta a muchos rectores que vieron atacada
su autonomía universitaria. Ese texto reformado se tramita ahora en el Parlamento. Se ha eliminado la polémica habilitación nacional, pero algunos universitarios, conscientes de los problemas que acarrea, temen también que se elimine con ella el filtro donde, al menos, se frena a los
peores candidatos.

En el II Congreso de Corrupción Universitaria, que reunió en Madrid
recientemente a un grupo de profesores afectados por la endogamia y el acoso, se manifestó el temor por que todo quede en manos, de nuevo, de la
Universidad convocante.

El nuevo proyecto del PSOE mantiene las acreditaciones, es decir, los aspirantes tendrán que demostrar unos méritos ante un tribunal que aún no se sabe cómo ni quién lo formará. Y después concursarán en las universidades por una plaza. Estas últimas tendrán plena autonomía para
disponer cómo se establecen esos concursos. Los miembros de uno y otro tribunal deberán hacer públicos sus currículos, algo que no ocurría antes.

Pero los detalles tendrán que esperar a los futuros desarrollos de la ley una vez que ésta se apruebe.